Sistema esquelético

 Bienvenidos a nuestro blog donde aprenderemos sobre el sistema esquelético, esperemos les sea de su agrado.

El sistema de sostén corporal está formado por tejidos conectivos especializados: el hueso y el cartílago. El hombre posee un endoesqueleto osteocartilaginoso y membranoso que integran el conjunto de estructuras rígidas del cuerpo y permiten su movilidad.

El esqueleto se divide en dos regiones: los huesos de la cabeza y el tronco (que en ocasiones se denominan esqueleto axial) y los huesos de las extremidades (esqueleto apendicular).


A menudo se afirma que el esqueleto tiene 206 huesos, pero esta cifra sólo representa los de un adulto típico y no es invariable. El recién nacido tiene casi 270 huesos y se forman aún más durante la infancia.

Esqueleto axial
ubicado en relación con el eje longitudinal del cuerpo y constituido por el cráneo, la columna, las costillas y el esternón.





Esqueleto   apendicular
 cuyos huesos pertenecen a los miembros superiores e inferiores. A su vez el esqueleto de cada miembro tiene dos porciones: una cintura (cingulum), que lo relaciona con el esqueleto axial, y una porción libre del miembro, que corresponde al resto de sus huesos. La escápula y la clavícula forman la cintura del miembro superior y el coxal forma la cintura del miembro inferior.



Articulaciones

Las articulaciones son las áreas donde se encuentran dos o más huesos. La mayoría de las articulaciones son móviles y permiten que los huesos se muevan. Las articulaciones constan de lo siguiente:

  • Cartílago. Un tipo de tejido que cubre la superficie de un hueso en la articulación. Los cartílagos ayudan a reducir la fricción del movimiento dentro de una articulación.

  • Membrana sinovial. Un tejido denominado membrana sinovial reviste la articulación y la sella en una cápsula articular. La membrana sinovial secreta el líquido sinovial (un fluido transparente y pegajoso) alrededor de la articulación para lubricarla.

  • Ligamentos. Existen ligamentos resistentes (bandas elásticas gruesas de tejido conectivo) que rodean la articulación para brindarle sostén y limitar su movimiento.

  • Tendones. Los tendones (otro tipo de tejido conectivo grueso) a cada lado de la articulación se unen a los músculos que controlan el movimiento de esa articulación.

  • Bursas. Las cavidades llenas de fluidos, denominadas Bursas, entre los huesos, ligamentos y otras estructuras adyacentes, ayudan a amortiguar la fricción de la articulación.

  • Líquido sinovial. Líquido transparente y pegajoso secretado por la membrana sinovial.

  • Fémur. Hueso del muslo.

  • Tibia. Hueso de la canilla.

  • Rótula. Hueso de la rodilla.

  • Meniscos. Es una parte curva del cartílago de las rodillas y otras articulaciones.



  • Tipos de huesos
Largos: Son huesos duros y densos que brindan resistencia, estructura y movilidad. El hueso del muslo (fémur) es un ejemplo de hueso largo. Los huesos largos tienen una diáfisis y dos extremos.
Planos: Están compuestos de una capa de hueso esponjoso entre dos capas delgadas de hueso compacto. Tienen una forma plana, no redondeada. Los ejemplos incluyen el cráneo y los huesos de las costillas. Los huesos planos tienen médula, pero no tienen una cavidad de médula ósea.
Cortos: Tienen la forma aproximada de un cubo, contienen en su mayoría hueso esponjoso y están localizados en las manos y en los pies. La superficie exterior de estos huesos está conformada por una capa delgada de hueso compacto. La rótula también se considera un hueso corto.
Huesos irregulares. Representan todos aquellos huesos que por su forma no se pueden clasificar en otro tipo. A este tipo de huesos pertenecen las vértebras. Además, dentro de esta clasificación se encuentran los huesos neumáticos, que poseen cavidades llenas de aire.
huesos sesamoideos: se desarrollan en el espesor de ciertos tendones o de la cápsula fibrosa que envuelve algunas articulaciones. Estos huesos son generalmente nódulos ovoides, de pocos milímetros de diámetro, pero varían en forma y tamaño, algunos muy grandes.
Huesos supernumerarios: Huesos accesorios , huesos sutúrales , se desarrollan a partir de centros de osificación adicionales formando huesos apartes.

Porciones de los huesos largos:

1- Diáfisis: es el cuerpo o porción cilíndrica principal del hueso.
2- Epífisis: son los extremos proximal y distal del hueso.
3- Metáfisis: es el sitio de unión de la diáfisis con la epífisis; su espesor va disminuyendo con la edad. 4- Cartílago articular: es una capa delgada de cartílago hialino que cubre la parte de la epífisis de un hueso que se articula con otro hueso.
5- Periostio: es una capa resistente de tejido conectivo denso que rodea la superficie ósea que no tiene cartílago articular. Protege al hueso, participa en la reparación de fracturas, colabora en la nutrición del hueso, y sirve como punto de inserción de tendones y ligamentos. 
6- Cavidad medular: es el espacio interno de la diáfisis que contiene a la médula ósea amarilla grasa.
7- Endostio: es la capa que recubre la cavidad medular, y contiene células formadoras de hueso.



Tejido óseo compacto 
 Forma la capa externa de todos los huesos; brinda protección y sostén. Está formado por unidades llamada osteonas o sistemas de Havers, que constan de:
 • un conducto central que tiene un trayecto longitudinal y que contiene un vaso sanguíneo, llamado conducto de Havers.
 • Una serie de laminillas concéntricas que rodean al conducto de Havers, que son anillos de matriz dura calcificada. 
 • Lagunas, que son espacios ubicados entre los anillos de las laminillas, y que contienen osteocitos.
 • Canalículos que se irradian desde las lagunas en todas direcciones, llenos de líquidos extracelular, y que contienen delgadas prolongaciones de los osteocitos; comunican a las lagunas entre sí y con los conductos centrales. Las osteonas son circulares y no se ajustan perfectamente entre ellas, y las zonas que quedan entre las osteonas están llenas de laminillas intersticiales y laminillas circunferenciales. Los vasos sanguíneos y linfáticos y los nervios provenientes del periostio penetran en el hueso compacto, por los conductos perforantes de Volkmann.
Tejido óseo esponjoso
Consta de laminillas dispuestas en una red irregular llamadas trabéculas. En algunos huesos, estos espacios están llenos de médula ósea roja. Las trabéculas poseen osteocitos situados en lagunas con canalículos comunicantes con otras lagunas. 


Formación y crecimiento de los huesos
 El embrión no contiene huesos sino estructuras de cartílago hialino. De manera gradual se produce la osificación y osteogénesis, a partir de centros de osificación constituidos por cúmulos de células especiales formadoras de hueso denominadas osteoblastos. El aparato de Golgi de los osteoblastos se especializa en la síntesis y secreción de mucopolisacáridos, y su retículo endoplasmático elabora y secreta una proteína denominada colágeno. Los mucopolisacáridos se acumulan alrededor de cada osteoblasto y los haces de fibras colágenas de embeben de esa sustancia. Todo esto junto constituye la matriz ósea; las fibras colágenas le dan resistencia. A medida que se forma la matriz ósea, empiezan a depositarse en ellas compuestos inorgánicos como sales de calcio, que le dan al hueso su dureza característica.
O sea que la osificación consta de dos procesos: 
 1- la síntesis de matriz ósea orgánica por los osteoblastos 
 2- la calcificación de la matriz
La osificación comienza en la diáfisis y avanza hacia las epífisis. Y luego aparecen centros de osificación secundario sen las epífisis. Mientras no ha terminado el crecimiento longitudinal del hueso, queda una capa de cartílago denominada cartílago epifisario entre cada epífisis y la diáfisis. La proliferación de las células del cartílago epifisario provoca el crecimiento longitudinal del hueso; cuando los huesos han alcanzado su longitud máxima, ese cartílago desaparece. Los huesos aumentan de diámetro por la acción combinada de dos clases de células: los osteoclastos y los osteoblastos. Los osteoclastos aumentan el diámetro de la cavidad medular al digerir el hueso de las paredes; los osteoblastos del periostio producen nuevo hueso en el exterior. Por este doble fenómeno, se produce un hueso con diámetro mayor y con cavidad medular más extensa. La formación de tejido óseo prosigue después que los huesos han terminado de crecer. Durante toda la vida se producen de manera simultánea formación ósea (osteogénesis) y destrucción ósea (resorción). Durante la infancia y adolescencia, la osteogénesis tiene un ritmo mayor que la resorción, y los huesos se vuelven más grandes. A partir de los 35 a 40 años la pérdida de hueso excede el aumento del mismo. 


Bibliografías:
Anatomía. Clínica. Eduardo Adrián Pró
Anatomía y fisiología. La unidad entre forma y función por Saladin
https://www.uv.mx/personal/cblazquez/files/2012/01/Sistema-Oseo.pdf

TSTR: Omar Alejandro Velador Oliden

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